Noviembre 5. Anda por todo el mundo y predica.
En una conferencia misionera la pancarta que había en todo el frente del auditorio decía, “No saques el ‘Id’ fuera del Evangelio”. Inmediatamente la respuesta instintiva es encontrar una miríada de excusas de por qué no puedo yo ir a cualquier parte, especialmente a predicar el evangelio.
En las últimas apariciones de Cristo resucitado, Él reiteró cinco veces Su encargo final a los creyentes y por ende a toda la iglesia, “Id por todo el mundo”. Las noticias de la muerte de Cristo en la cruz por el pago completo de los pecados del hombre, y el perdón para cualquier persona que lo escucha y cree en Él, tenían que ser proclamadas alrededor del mundo. No hay ninguna noticia más dramática que, “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” (2 Cor. 5:21).
Ponte a ti mismo en el lugar de Dios en la “Sala de Planificación” del cielo, haciendo la pregunta que se hizo (y que probablemente se continúa haciendo): “Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí. Y dijo: Anda, y di a este pueblo.” (Isa 6:8-9). ¿Era éste solamente un escrito para que podamos ver la valentía de Isaías, o era un vistazo del tema celestial perpetuo? Dios está preguntando, “A quién le interesa nuestro plan de anunciar al mundo acerca de Jesús?”
Pablo tenía el mismo problema cuando escribió, “Pues a ninguno tengo del mismo ánimo, y que tan sinceramente se interese por vosotros. Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús.” (Fil 2:20-21). Jesús está buscando hoy, tal como lo hacía cuando Isaías lo escuchó diciendo, “¿Quién está de acuerdo con Nuestras prioridades, quién se preocupará por el estado perdido de los grupos del mundo y les dirá lo que hice en la cruz? ¿Cómo pueden seguir buscando su propio beneficio y no comprometerse con lo que tiene que ver con su Salvador?” Pero todos tienen cientos de excusas para justificar su propia búsqueda.
La orden de nuestro texto es “urgentemente decídete a predicar el evangelio” del verbo kerusso, que significa “proclamar, anunciar públicamente, o publicar”. Esto no se refiere a una predicación desde el púlpito, sino a contar la historia de Su muerte y resurrección a todos aquellos con quienes hablamos. Este mandamiento no está dirigido a personas restringidas, dotadas o asalariadas, sino a todos aquellos que conocen la verdad y pueden compartir el evangelio con los perdidos.
Desde el punto de partida en Galilea, estos comerciantes relativamente pobres debían “ir a todo el mundo”, al cual ellos naturalmente despreciaban, y compartirían el “evangelio” (evanggelion, “buenas nuevas o buen mensaje”) a “toda la creación” (“todo lo que ha sido creado, a toda la humanidad”). Pablo se consideró a sí mismo como “deudor tanto de Griegos (su gente), y de no griegos” (aquellos que hablaban una lengua diferente); de sabios (aquellos que conocían la verdad) y de no sabios (aquellos que no tenían conocimiento de la verdad). (Rom. 1:14). Un “deudor” (opheiletes) es alguien “que está en deuda por favores, o moralmente ligado al desempeño de alguna obligación.” No existe una excusa aceptable. Nuestra vida como creyentes en Cristo es hacer todo esfuerzo para asegurarnos de que el evangelio esté disponible a todo grupo de personas en la tierra. Esto requiere de nuestra obediencia voluntaria para decir, “!Heme aquí. Envíame a mí!” ¿Por qué no hacer esa oración y ver qué es lo que Dios hace en tu vida?
Salmos 142:4, “Mira a mi diestra y observa, pues no hay quien me quiera conocer; No tengo refugio, ni hay quien cuide de mi vida.”
Ver artículo completo en su fuente original: Meditar en los mandamientos
Related posts:
- Febrero 3. Anda por todo el mundo y predica.
- Ministerio de muñecas lleva el evangelio por todo el mundo
- Mayordomia – Tema de predica dominical en noviembre-10
- 1 de Noviembre Examinadlo todo. Retened lo bueno
- 2 de Noviembre Examinadlo todo. Retened lo bueno
Comparte este artículo con tus amigos en facebook: Compartir